Historia
Durante milenios, el caballo no fue más que una pieza de caza para servir de alimento al hombre prehistórico. Su velocidad de galope no permitía abatirle fácilmente con los medios rudimentarios de entonces, pero más tarde la astucia y las emboscadas preparadas por el hombre permitieron hacerse con las manadas de caballos que caían bajo los certeros golpes de los cazadores.
En la edad de bronce el hombre se percató de que el caballo podría convertirse en un elemento utilitario y no solo en base de su alimento. El caballo empezó a emplearse como elemento de trabajo. Es importante hacer notar que la caballería era el cuerpo militar predominante en los ejércitos persas y griegos, e incluso entre las hordas bárbaras anteriores a nuestra era. Todavía se montaba a pelo.
Pasamos a la Edad Media. La caballería Española, que estaba considerada como "Escuela de Caballeros", los hijos de los grandes señores o caballeros de alcurnia pasaban su infancia y adolescencia sometidos a una estrecha vigilancia y una constante preparación. Primero bajo la tutela materna y luego bajo la de un preceptor, y cuando apenas tenían diez años eran enviados a los castillos de otros señores a los que servían directamente y de ellos aprendían el arte de ser caballeros.
Fue en la época bizantina cuando aparecieron elementos tales como la silla, la brida y las riendas. Sin olvidar que con la silla se crearon los estribos que fueron de gran utilidad para unos jinetes que tenían que buscar el máximo equilibrio en su caballo.
